El cumplimiento estaba roto, y lo sabíamos desde adentro.
Venimos de la trinchera: seguridad, arquitectura de software, DevSecOps, la sala de clases. Vimos cómo las grandes corporaciones tenían ejércitos de consultores y las pymes chilenas quedaban con un PDF descargado de internet y un rezo.
Con la Ley 21.719, esa brecha se volvió peligrosa. La ley ya no pregunta si tienes buenas intenciones: pregunta si puedes demostrar lo que hiciste. Y demostrar, sin las herramientas correctas, es carísimo o imposible.
Decidimos poner a la altura de cualquier empresa las herramientas que antes solo tenían los gigantes.
Elegimos el nombre Alerce por el árbol: nativo del sur de Chile, uno de los seres vivos más longevos del planeta, madera que resiste siglos sin pudrirse. Es lo que queremos que sea tu cumplimiento — algo que echa raíces y dura, no un papel que vence.
